Dirigir una empresa implica asumir decisiones constantes en entornos complejos, cambiantes y cada vez más exigentes. Con el tiempo, la experiencia aporta criterio, intuición y seguridad. Sin embargo, también puede generar inercias que limitan la evolución y reducen la capacidad de ver con claridad qué ajustar para seguir creciendo. En ese punto aparece una […]